García-Baamonde Sánchez, Mª Elena. Departamento de Psicología. Universidad de Extremadura.


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1 LA INTELIGENCIA EMOCIONAL COMO FACTOR DIFERENCIAL PARA LA PERPETRACIÓN DE LA VIOLENCIA ENTRE GÉNEROS. Blázquez Alonso, Macarena Departamento de Psicología. Universidad de Extremadura García-Baamonde Sánchez, Mª Elena. Departamento de Psicología. Universidad de Extremadura. Moreno Manso, Juan Manuel. Departamento de Psicología. Universidad de Extremadura. Resumen La investigación analiza la posible vinculación existente entre el fenómeno del maltrato psicológico, las diferentes dimensiones de la inteligencia emocional y la variable género en las relaciones de pareja de jóvenes universitarios/as. Participaron estudiantes de la Universidad de Extremadura (España) con edades comprendidas entre 17 y 23 años. Los resultados indican la existencia de relaciones entre cada una de las manifestaciones de violencia psicológica y todos los factores de inteligencia emocional analizados. Asimismo, encontramos que los varones evaluados presentan correlaciones significativas entre todas las manifestaciones de violencia psicológica a excepción del nivel de rigidez como único factor que no correlaciona con ningún indicador de maltrato psicológico en la pareja. Las mujeres por su parte, presentan correlaciones entre todas y cada una de las manifestaciones de maltrato psicológico examinadas. Todo parece indicar que la capacidad de regular las emociones negativas pueden ayudar a evitar la perpetración de la violencia íntima. Palabras clave Violencia de género, maltrato psicológico, inteligencia emocional, género. 215

2 Echeburúa y Fernández-Montalvo (1998) describen la violencia en la pareja como resultado de un estado emocional intenso que interactúa con actitudes de hostilidad, al margen de la existencia de otros muchos factores intervinientes (déficit de habilidades de comunicación y de solución de problemas, situaciones de estrés, consumo abusivo de alcohol, celos) y la percepción de vulnerabilidad de la víctima (Echeburúa, Corral, Fernández-Montalvo y Amor, 2004). Asimismo, si tenemos en cuenta el vínculo existente entre la violencia conyugal y el repertorio emocional del individuo inmerso en la relación violenta, podemos destacar trabajos como el de Bauman, Haaga y Dutton (2008) donde se examina una posible correlación entre la prevalencia del uso de la emoción centrada en las estrategias de afrontamiento y la utilidad práctica de las mismas en mujeres maltratadas por sus parejas, concluyendo en la presencia de un repertorio de afrontamiento de escasa utilidad en el manejo de los sentimientos vinculados a la experiencia de abuso padecido. A pesar de estos hallazgos alusivos a fenómenos de carácter normativo entre las variables violencia- emoción, existen matices a nivel individual. Mayer, Salovey y Caruso (2008), señalan que algunas personas tienen una mayor capacidad que otras para llevar a cabo procesamientos de información sofisticados sobre las emociones y los estímulos relevantes que las conciernen, así como emplear esta información como una guía del pensamiento y la conducta. A su vez, estos mismos autores, han designado el mencionado conjunto de habilidades como Inteligencia Emocional (IE); un constructo que, desde su planteamiento, ha significado un cisma entre los investigadores que se centran en la IE como un grupo distinto de las habilidades mentales (Mayer, Salovey, Caruso y Sitarenios, 2001), y aquellos investigadores que la conciben como una mezcla ecléctica de atributos como la efectividad personal, el funcionamiento social, la felicidad, la autoestima y el optimismo (Bar-On, 1997; Barret y Gross, 2001; Goleman 2001; Mayer, 2001). Asimismo nos parece conveniente señalar tres estudios realizados por Gohm (2003), dirigidos a analizar cómo los sujetos experimentan sus emociones (claridad en la percepción de los rasgos de la emoción, atención e intensidad). Los resultados de estas investigaciones conducen a la identificación de cuatro tipologías distintas de individuo ("abrumado", "caliente", "cerebral" y "frío") según los patrones de reacción a la situación emocional, la regulación del estado de ánimo y las valoraciones realizadas al respecto. En particular, el tipo de individuo "caliente" responde de forma más reactiva a las situaciones emocionales que el resto, lo que podría hacerles más susceptibles de incurrir en respuestas de violencia física o psicológica. Según Taft et al. (2006), el individuo reactivo se perfila sin un género concreto, asegurando el desencadenamiento de la respuesta violenta a partir de la presencia del rasgo ira y de pobres niveles de ajuste conyugal. Ante esta realidad y teniendo en cuenta que la inteligencia emocional se presenta como una herramienta asociada, con significación estadística, a la calidad y satisfacción percibida de las relaciones interpersonales del individuo (Lopes, Salovey y Straus, 2003) surge el interés por la presente investigación. Nos planteamos la necesidad de aportar un mayor conocimiento en lo referente a la relación entre el ejercicio de conductas de maltrato psicológico y las competencias emocionales que posee el sujeto, así como el papel del género como posible variable interviniente. Desde este punto de partida, pretendemos favorecer el diseño de actuaciones preventivas eficaces de aquellas situaciones facilitadoras de respuestas violentas. 216

3 Método Participantes La investigación se desarrolla en la Universidad de Extremadura (España). Se analiza la relación entre la edad de los participantes y las manifestaciones de maltrato psicológico en la pareja de un total de estudiantes universitarios/as. Los participantes fueron 332 varones y 748 mujeres, con edades comprendidas entre 17 y 23 años. A continuación se expone la distribución de los estudiantes universitarios/as atendiendo a la edad y el sexo. Tabla 1: Distribución de los estudiantes universitarios/as atendiendo a la edad y el sexo. Intervalos de Edad Sexo años años años 23 ó más Total Varón Mujer N Instrumentos de evaluación Revisados algunos instrumentos validados para el diagnóstico de la violencia en la pareja (Pueyo, López y Álvarez, 2008; Rodríguez-Caballeira, Almendros, Escartín, Porrúa, Martín-Peña, Javaloy y Carrobles, 2005), procedimos a diseñar un Cuestionario de Maltrato Psicológico (CMP), alejado del entorno clínico y específicamente dirigido a la población universitaria. La construcción del CMP se llevó a cabo en dos etapas. En primer lugar, examinamos varios cuestionarios (ver Cuadro 2) utilizados en el ámbito hospitalario para la detección de casos de violencia en la pareja: US National Family Violence Survey, de Straus y Gelles (1986); International Violence Against Women Survey (IVAWS) (1993); Abuse Disability Questionnaire (ADQ), de McNamara y Brooker (2000); Conflict Tactics Scale Revised (CTS2), de Straus, Hamby, Boney-McCoy y Sugarman (1996); Index of Spouse Abuse, de Hudson y McIntosh (1981); Inventario de evaluación del maltrato a la mujer por su pareja (APCM), de Matud, Caballeira y Marrero (2001); Non-Physical Abuse of Partner Scale (NPASNP), de Garner y Hudson (1992); Norvold Abuse Questionnaire (NOR-AQ) Nordic Research Network de Norvold, de Swahnberg y Wijma (2003); Partner Abuse Scale: Non-physical (PASNP), de Hudson (1990); Psychological Maltreatment Of Women Inventory (PMWI), de Tolman (1989); Psychological Violence Inventory, de Sonkin (2001). A continuación, se seleccionaron 200 reactivos de un total de 375, de acuerdo grado de adecuación sociocultural existente en relación a la muestra. Se redactaron en forma de proposiciones declarativas simples. Los elementos procedentes de estas fuentes se clasificaron en siete categorías homogéneas. Se eliminaron los elementos sobrantes y los restantes se volvieron a redactar en forma de frases que pudieran ser contestadas en una Escala tipo Likert, de 5 puntos, según el grado de acuerdo o desacuerdo del sujeto con la afirmación. La decisión para asignarlas a categorías más amplias o más restringidas se resolvió siempre a favor de estas últimas, con la idea de que podrían incluirse en aquellas más amplias si las características psicométricas lo aconsejaban. 217

4 El siguiente paso consistió en prescindir de las categorías que incluían menos de 3 elementos, incorporándolas a categorías más amplias. Se calcularon los coeficientes alfa de fiabilidad (KMO=0,940; Sig=0.000) y se eliminaron los elementos que reducían la fiabilidad de consistencia interna de las escalas, añadiendo otros que la aumentaban. Mediante este procedimiento, se construyeron los 7 factores y 23 subfactores arrojando índices de consistencia interna satisfactorios. Los coeficientes de fiabilidad de los 92 elementos que componen el cuestionario (KMO=0.850; Sig=0.000), se obtuvieron en una muestra de 357 estudiantes universitarios, 158 varones y 199 mujeres de entre 17 y 23 años o más. Los coeficientes fueron satisfactorios, aunque en el caso de los subfactores sean algo menor, lo que cabría esperar pues el número de elementos que lo componen es inferior. Finalmente, el CMP queda configurado por 92 ítems destinados a detectar el riesgo de maltrato psicológico en 7 factores y 23 subfactores (Ver Tabla 2). Tabla 2: Factores y subfactores del Cuestionario de Maltrato Psicológico (CMP). Factores 1. Desvalorización 2. Hostilidad 3. Indiferencia Subfactores 1. Ridiculización Burlarse, poniendo de manifiesto los defectos y manías del otro para hacer que parezcan ridículos. 2. Descalificaciones Descartar e invalidar la realidad y experiencias del otro. 3. Trivializaciones Considerar insignificante todo lo que dice o hace el otro. 4. Oposiciones Oponerse y contradecir los pensamientos, percepciones y hasta su experiencia de la vida del otro. 5. Desprecio Menospreciar, mostrar rechazo hacia el otro. 1. Reproche Criticar o censurar las conductas del otro exigiéndole, rígidamente, que se comporte de acuerdo a las propias expectativas. 2. Insultos Empleo de agravios explícitos incluyendo nombres o apodos sarcásticos hacia el otro. 3. Amenazas Advertir la posibilidad de que sucedan los temores más profundos del otro (abandono, apoyo económico, etcétera). 1. No empatía ni apoyo Falta de atención que implica no escuchar al otro, renegar de sus experiencias y no compartir las personales. 2. Monopolización Acaparar los intereses, opiniones o apetencias del otro. 218

5 4. Intimidación 5. Imposición de conductas 6. Culpabilización 1. Juzgar, criticar, corregir Juzgar toda cuestión de acuerdo al propio punto de vista, criticando al otro si no se piensa de igual modo, llegando a corregirla constantemente. 2. Posturas y gestos amenazantes Uso expansivo y violento del espacio físico. 3. Conductas destructivas Destrozar objetos de valor económico o afectivo para el otro incluyendo el maltrato de animales domésticos. 1. Bloqueo social Eliminar cualquier contacto del otro con el mundo exterior. 2. Órdenes Exigencia del cumplimiento de los propios propósitos. 3. Desviaciones Control de las comunicaciones interpersonales que mantiene con el otro. 4. Insistencia abusiva Obtención de los propósitos personales por presión en lugar de infundir en el otro ánimo de agradarle. 5. Invasiones en la privacidad Manifestación de sentimientos de dominio y sentido de propiedad hacia el otro (preguntas incómodas, abrir cartas personales sin consentimiento, escuchar conversaciones telefónicas, revisar el móvil del otro etc.) 6. Sabotajes Interrupción de actividades y conversaciones importantes para el otro así como importunar futuras oportunidades para el mismo. 1. Acusaciones Forma de proyectar los propios ataques de furia, irritación o inseguridad en el otro, cuyas conductas siempre serán erróneas. 2. Gaslighting ( Luz de gas ) 7. Bondad aparente 1. Manipulación de la realidad Inducción de dudas en la percepción y memoria hasta hacer desconfiar al otro de su salud mental. 3. Negación / desmentida Desmentir tanto cualquier tipo de responsabilidad en el abuso ejercido como la propia realidad experienciada por el otro. Simulación de amor, interés y preocupación por el otro. Para evaluar la IE utilizamos el Inventario de Pensamiento Constructivo (CTI). Esta prueba ha demostrado ser eficaz para la evaluación y predicción de habilidades y reacciones adaptativas relacionadas con el éxito en la vida. Proporciona puntuaciones típicas T y centiles en una muestra de población general de adultos. 219

6 Por último, dispone de tres niveles de generalidad (Ver Tabla 3): Una escala global de pensamiento constructivo/destructivo; seis escalas principales con las formas básicas de pensamiento constructivo y destructivo; y quince subescalas o facetas de las escalas principales que describen modos específicos. Tabla 3: Factores y subfactores del Inventario de Pensamiento Constructivo (CTI). Factores Subfactores 1. Autoestima(Aut) Grado en que una persona posee 1. Emotividad una actitud favorable hacia sí misma. (EMO) 2. Eficacia (EFI) 3. Rigidez (RIG) 4. Ilusión (ILU) 2. Tolerancia a la frustración (Tol) Tendencia a exagerar el significado de los acontecimientos negativos y considerarlos como excesivamente desagradables o insoportables. 3. Impasibilidad (Imp) Grado en que se es capaz de tolerar la incertidumbre, los contratiempos, el rechazo y la desaprobación. 4. Capacidad de sobreponerse (Sob) Grado en que las personas no se obsesionan por los acontecimientos negativos. 1. Pensamiento positivo (Pos) Capacidad para pensar favorablemente, de forma realista, sabiendo enfatizar el lado positivo de la situación. 2. Actividad (Act) Tendencia a llevar a cabo acciones efectivas cuando uno se encuentra con problemas en lugar de poner excusas y obsesionarse pensando cómo proceder. 3. Responsabilidad (Res) Escala es muy parecida a la anterior, pero no orientada sólo a la acción sino que incluye la planificación y la reflexión atenta. 1. Extremismo (Ext) Tendencia a agrupar a las personas en grandes categorías, a diferenciar entre el propio grupo y los restantes. A veces hace que el otro grupo sea considerado hostil o amenazante. 2. Suspicacia (Sus) Inclinación a la desconfianza o afecto negativo. Se relaciona con la ira y la depresión. 3. Intolerancia(Int) Ausencia de respeto hacia a las opiniones, sentimientos o comportamientos de los demás. 1. Euforia (Euf) Optimismo ingenuo destinado a evitar realidades desagradables. 2. Pensamiento estereotipado (Pen Est) Tendencia a dejarse llevar por las ideas establecidas socialmente. 3. Ingenuidad (Ing) Predisposición a ver a las personas de forma ingenuamente positiva, a ser amables y afectuosos con ellas. 220

7 Procedimiento Las pruebas se administraron de forma colectiva en una sesión en horario de mañana y tarde durante los cursos académicos 2007/2008 y 2008/2009. El tiempo empleado fue minutos. El orden de aplicación fue el mismo en todas las aplicaciones: CTI (15 a 30 minutos), en primer lugar y CMP (15 a 20 minutos), en segundo lugar. Finalmente, se procedió a la entrega de los ejemplares con las instrucciones, cuya confidencialidad se aseguró codificando cada cuestionario a través de un identificador numérico. Se aclararon dudas y recalcó la importancia de no dejar ninguna pregunta sin contestar. Únicamente se eliminaron dos cuestionarios mal cumplimentados. El Cuestionario de Maltrato Psicológico (CMP) se administró de forma colectiva en una sesión en horario de mañana y/o tarde durante los cursos académicos 2007/2008 y 2008/2009. El tiempo empleado para la administración del instrumento fue de minutos. Se procedió a la entrega de los ejemplares con las instrucciones, recalcando la importancia de no dejar ninguna pregunta sin contestar. Asimismo, se aclararon las dudas procurando no influir en la respuesta de los sujetos cuya confidencialidad se aseguró codificando cada cuestionario a través de un identificador numérico. Finalmente, se revisaron las respuestas de los estudiantes a los cuestionarios. No se observaron contenidos atípicos ni preguntas sin respuesta. Únicamente se eliminaron dos cuestionarios mal cumplimentados. Resultados En un primer momento, comprobamos si las variables cumplen los requisitos para realizar pruebas paramétricas, utilizando así la prueba de Kolmogorov-Smirnov para demostrar si nuestra distribución es normal dentro de la población, la prueba de Rachas que nos indica si la muestra es aleatoria y la prueba de Levene que evidencia si las varianzas son homogéneas. Constatando que es correcto utilizar pruebas paramétricas procedemos a realizar, en primer lugar, el ANOVA de un factor con la finalidad de estimar el efecto de la variable categórica competencias emocionales sobre la variable maltrato psicológico en la pareja en cada uno de los factores y subfactores. En segundo lugar, realizamos un análisis correlacional (correlación por Pearson) entre los factores y subfactores de maltrato psicológico y las competencias emocionales y, finalmente, llevamos a cabo un último análisis correlacional (correlación por Pearson) dirigido a determinar la presencia de relaciones entre los principales factores de maltrato psicológico y las competencias emocionales tanto en el varón como en la mujer. A continuación, mostramos los resultados de la aplicación de las pruebas. En lo referente al ANOVA de un factor, los resultados relativos a las diferencias en los factores y subfactores del maltrato psicológico en la pareja y las principales competencias emocionales, evidencian diferencias significativas en cada uno de ellos (ver Tabla 4). 221

8 Tabla 4: ANOVA relativo a los factores y subfactores de maltrato psicológico y las competencias emocionales. EMO. EFI. RIG. ILU. M DT F F F F (1) DES *** *** 38.11*** *** 1. Ridi *** *** 30.69*** *** 2. Desc *** *** 17.18*** 89.69*** 3. Triv *** 67.76*** 11.17*** 49.20*** 4. Opos *** 87.09*** 14.34*** 75.84*** 5. Desp *** *** 34.47*** *** (2) HOS *** *** 38.69*** *** 1. Repr *** 61.01*** 6.33*** 50.66*** 2. Insu *** *** 35.55*** *** 3. Amen *** *** 28.79*** *** (3)IND *** *** 34.13*** *** 1. No emp *** *** 28.12*** *** 2. Mono *** *** 15.70*** 95.70*** (4) INT *** *** 31.23*** *** 1. Juzg *** 54.75*** 12.04*** 63.23*** 2. Pos. Am *** *** 16.36*** *** 3. Cd. des *** *** 17.72*** *** (5) IMP *** *** 39.01*** *** 1. Ais *** *** *** *** 2. Órde *** 49.02*** 8.22*** 44.95*** 3. Desv *** 74.34*** 10.55*** 65.00*** 4. In. Ab *** 45.67*** 6.33*** 34.96*** 5. Invas *** *** 30.97*** *** 6. Sabo *** *** 29.02*** *** (6) CUL *** *** 37.82*** *** 1. Acus *** 61.03*** 10.44*** 53.37*** 2. Gasl *** *** 31.52*** *** 3. Nega *** *** 28.42*** *** (7) BON *** *** 37.93*** *** 1. Mani *** *** 36.68*** *** Nota: ***p <.001 El primer análisis correlacional realizado, desvela la presencia de correlaciones significativas en la mayor parte de los factores y subfactores del maltrato psicológico en la pareja y las competencias emocionales (ver Tablas 5 y 6). Los resultados indican que aquellos jóvenes con menores recursos emocionales utilizan en mayor medida violencia psicológica (críticas, insultos, descalificaciones, conductas de minusvalorización, hostilidad, desapego, coartación, exigencias desmedidas, ridiculización, culpabilización y actitudes manipuladoras) en sus relaciones de pareja. 222

9 Tabla 5: Correlación (r de PEARSON) entre los factores/ subfactores de maltrato psicológico y las competencias emocionales emotividad y eficacia. r EMOT Aut Tol Imp Sob EFI Pos Act Res DES -.11** -.09**.28**.02.22** -.43** -.42** ** Ridi -.12 ** -.10**.22** ** -.34** -.36** ** Desc -.08* -.07*.20** ** -.34** -.31** ** Triv -.07 * **.00.11** -.24** -.21**.02 -,22** Opos **.04.15** -.27** -.25** ** Desp -.13 ** -.12**.26**.01.19** -.38** -.41** ** HOS -.13** ** ** -.47** -.44** ** Repr -.06* ** ** -.23** -.22** ** Insu -.13** -.07*.26**.00.18** -.43** -,39** ** Amen -.09 ** -.09**.24**.01,18** -.37** -.36** ** IND -.11** -.07*.26** -.01,20** -.41** -.42** ** No Emp -.09** ** -.01,20** -.36** -.33** ** Mono -.08** ** -.01,14** -,30** -.31** ** INT -.10** -.08**.26**.00,20** -.41** -.40** ** Juzg -.08** ** ** -.22** -.23** ** Pos Am -.09** -.08**.21**.01.14** -.31** -.28** ** Cd Des -.07* **.02.15** -.34** -.34** ** IMP -.11** -.06*.29**.01.23** -.45** -.45** ** Ais -.07* -.07 *.21**.02.18** -,32** -.33** ** Orde **.00.09** -,21** -.20** ** Desv -.06*.00.17** ** -,25** -.25** ** In Ab -.07* **.01.01** -,20** -.18** ** Invas -.11** -.07 *.25** ** -,41** -.40** ** Sabo -.14** -.01 **.24**.01.16** -,37** -.38** ** CUL -.13** -.08**.26**.01.19** -.43** -.44** ** Acus -.07* **.01.01** -.23** -.24** ** Gasl -.11** **.02.21** -.40** -.41** ** Nega -.11** -.01**.26**.02.20** -.42** -.42** ** BOND -.10** -.07*.29**.03.22** -.43** -.42** ** Mani -.10** -.07*.28**.02.22** -.42** -.41** ** Nota: *p <.05; ** p <

10 Tabla 6: Correlación (r de PEARSON) entre los factores/ subfactores de maltrato psicológico y las competencias emocionales rigidez e ilusión. r RIG Ext Sus Int ILU Euf Pen Est Ing DES -.25** -.16** -.28** ** -.44** -.44** -.31** Ridi -.21** -.13** -.22** ** -.36** -.35** -.26** Desc -.18** -.11** -.17** ** -.28** -.32** -.24** Triv -.14** -.01** -.15** ** -.23** -.23** -.18** Opos -.16** -.10** -.17** ** -.33** -.29** -.21** Desp -.22** -.15** -.27** ** -.42** -.42** -.31** HOS -.25** -.15** -.26** -.08* -.52** -.43** -.46** -.31** Repr -.09** -.08** -.13** ** -.18** -.21** -.11** Insu -.24** -.16** -.24** -.07* -.49** -.40** -.42** -.30** Amen -.23** -.13** -.24** -.08** -.45** -.39** -.40** -.28** IND -.22** -.15** -.25** -.07* -.51** -.42** -.45** -.28** No Emp -.22** -.13** -.22** ** -.36** -.37** -.25** Mono -.16** -.13** -.20** ** -.27** -.32** -.19** INT -.22** -.14** -.26** -.07* -.49** -.42** -.44** -.30** Juzg -.13** -.10** -.13** ** -.25** -.23** -.18** Pos Am -.17** -.11** -.19** -.06* -.38** -.31** -.31** -.23** Cd dest -.19** -.01** -.20** ** -.33** -.35** -.24** IMP -.27** -.17** -.27** -.07* -.54** -.46** -.47** -.33** Aisl -.21** -.13** -.22** ** -.33** -.34** -.25** Orde -.12** -.09** -.11** ** -.22** -.22** -.17** Desv -.14** ** -.07* -.30** -.26** -.26** -.17** In Ab -.10** -.09** -.12** ** -.18** -.22** -.12** Inva -.24** -.14** -.27** ** -.39** -.42** -.29** Sabo -.19** -.13** -.25** ** -.41** -.40** -.26** CUL -.25** -.16** -.26** ** -.42** -.44** -.31** Acus -.13** -.09** -.14** ** -.19** -.23** -.15** Gasl -.21** -.14** -.26** ** -.41** -.43** -.27** Nega -.21** -.15** -.25** ** -.42** -.45** -.26** BOND -.26** -.18** -.27** -.07* -.53** -.46** -.46** -.32** Mani -.25** -.17** -.27** -,07* -.52** -.46** -.46** -.31** Nota: *p <.05; ** p <.01 Asimismo, los análisis correlacionales que contemplan los resultados referidos a relación entre las principales conductas de maltrato psicológico y las competencias emocionales según el género, evidencian en el varón la existencia de correlaciones significativas entre todos los factores de maltrato psicológico y las principales competencias emocionales consideradas, a excepción del nivel de Rigidez, que no correlaciona con ningún indicador de maltrato psicológico. Sin embargo, observamos en la mujer la existencia de correlaciones significativas entre todos los factores de maltrato psicológico y las principales competencias emocionales estudiadas (Ver Tabla 7). 224

11 Tabla 7: Correlación (r de PEARSON) entre los factores de maltrato psicológico e inteligencia emocional según el género. VARÓN MUJER r EMOT EFI RIG ILU EMOT EFI RIG ILU DES.25** -.47** ** -.32** -.41** -.31** -.45** HOS.24** -.52** ** -.33** -.43** -.31** -.45** IND.30** -.46** - -,64** -.33** -.38** -.35** -.44** INT.21** -.44** ** -.32** -.38** -.36** -.44** IMP.31** -.53** ** -.34** -.41** -.41** -.47** CUL.22** -.45** ** -.34** -.40** -.39** -.45** BOND.33** -.44** ** -.34** -.41** -.40** -.48** Nota: *p <.05; ** p <.01 Discusión y Conclusiones En la actualidad existen estudios (McNulty y Hellmuth, 2008) que sugieren que la capacidad de regular las emociones negativas pueden ayudar a evitar la perpetración de la violencia íntima. En esta dirección, nuestra investigación identifica la existencia de relaciones entre cada una de las manifestaciones de violencia psicológica consideradas, asegurando la presencia de conductas de minusvalorización, hostilidad, desapego, coartación, exigencias desmedidas, culpabilización y actitudes manipuladoras en las relaciones de noviazgo de los jóvenes estudiados, y todos los factores de inteligencia emocional analizados, que postulan el desarrollo de habilidades como la capacidad del sujeto para afrontar situaciones potencialmente estresantes ("emotividad"), adoptar un pensamiento optimista objetivo y funcional ("eficacia"), mostrar tolerancia ante la frustración ("rigidez") y evitar elaborar juicios acerca de la realidad basados en un optimismo sin correlatos objetivos ("ilusión"). De esta forma, se evidencia la considerable relevancia de las emociones en las relaciones interpersonales de los sujetos durante la juventud. Especialmente, a la hora de iniciar y sostener las relaciones de noviazgo donde tanto las emociones individuales como las emociones románticas de la pareja, pueden fomentar en la misma dinámicas sanas y "abiertas", o por el contrario, derivar en condiciones insalubres, violentas y "cerradas", con el peor de los pronósticos (Marcus, 2008). Asimismo, al analizar la variabilidad de las correlaciones establecidas entre los distintos indicadores de maltrato psicológico y las diferentes competencias emocionales según el género, encontramos que los varones evaluados presentan correlaciones significativas entre todas las manifestaciones de violencia psicológica observadas a partir de conductas como denigrar a la pareja, arremeter contra ella, mostrarse indolente ante sus necesidades afectivas, cohibirla, 225

12 imponerle sus requerimientos, atribuirle la culpa de sus acciones y falsear la realidad en las relaciones de noviazgo, y las competencias emocionales estudiadas, que implican la capacidad de enfrentar situaciones perturbadoras ("emotividad"), adoptar actitudes positivas ancladas a la realidad ("eficacia") y rehuir de un optimismo producto de la idealización ("ilusión"). Destacamos pues, el nivel de rigidez como único factor que no correlaciona con ningún indicador de maltrato psicológico en la pareja. En la actualidad, trabajos como los de Cohn, Jakupcak, Seibert, Hildebrandt y Zeichner (2010) explican el comportamiento violento del varón destacando la desregulación emocional como elemento mediador entre la emocionalidad restrictiva y la agresión, emergente en gran medida por una falta de aceptación e incapacidad de tolerar las experiencias emocionales, así como de regular las experiencias intrapsíquicas. En este sentido, llama la atención en nuestra investigación, la ausencia de correlaciones entre la capacidad de ejercer la violencia, psicológica en este caso, y el nivel de rigidez en el análisis realizado del género masculino. La rigidez es entendida como el estado de inflexibilidad mental caracterizado por la presencia de actitudes de negación y resistencia ante aquellas ideas, actitudes y conductas que, al ser diferentes a las sostenidas por el individuo, se perciben como amenazantes para la realidad personal y las expectativas creadas en tono a la misma. De este modo, los sujetos rígidos, frecuentemente, tienden a demandar y a esperar que los individuos que les rodean se adhieran a sus percepciones, deseos, intereses y necesidades, dando paso emociones negativas (rabia, frustración, impotencia ) y conductas limitantes o violentas como la falta de empatía, monopolización, juzgar, criticar, corregir, insistencia abusiva, y un largo etcétera de manifestaciones categorizadas dentro de la violencia psicológica, cuando la situación no discurre según sus propósitos (Fortman, 2005). Por tanto, desde este enfoque, ya enunciado por Dollard, Doob, Miller, Mowrer y Sears (1939) en su Hipótesis de la Frustración-Agresión, los resultados de nuestra investigación resultan, ciertamente, disonantes. Las mujeres de nuestra muestra por su parte, presentan correlaciones entre todas y cada una de las manifestaciones de maltrato psicológico examinadas, expresadas en conductas de menosprecio, animadversión, frialdad, coerción, imposición de las propias exigencias, culpabilización y actitudes manipuladoras en las relaciones de noviazgo, y las competencias emocionales consideradas en su totalidad en la investigación sin exclusión alguna, que aluden a la capacidad del sujeto para afrontar situaciones amenazantes("emotividad"), adoptar un estilo de pensamiento favorable y realista ("eficacia"), mostrar tolerancia ante la frustración ("rigidez") y evitar elaborar juicios acerca de la realidad basados en un optimismo alejado de un pensamiento objetivo ("ilusión"). Estos resultados, podrían obedecer a enfoques como el estudiado por Berkowitz (2008) que considera que existen tanto personalidades violentas como condiciones aversivas y objetos asociados a esas condiciones, que también pueden evocar reacciones agresivas de forma automática en el individuo. De tal forma que, aunque generalmente ambos factores están involucrados en la conducta violenta, todo parece indicar que, a menudo se debe en mayor medida a las restricciones emocionales inadecuadas que impiden llevar a cabo el procesamiento mental y la planificación adecuada de la acción a tomar. Si bien este autor no parece identificar diferencias de género en su estudio, dotando de sentido nuestros hallazgos de manera global, Brebner (2003) evaluó la presencia de las mismas en la 226

13 frecuencia e intensidad de ocho emociones concretas: "afecto"," ira", "alegría", "miedo", "culpa", "alegría", "orgullo" y "tristeza", revelando diferencias estadísticamente significativas entre ambos géneros, y refrendando conclusiones como las extraídas por Fujita, Diener y Sándwich (1991) quienes afirmaron que la respuesta del individuo en relación a la intensidad emocional percibida, varía ante estímulos emocionales idénticos. Mientras que las mujeres percibían las emociones con mayor intensidad que los varones, éstos presentaban una puntuación mayor que las mujeres en la emoción "orgullo". Justamente, se trata de un aspecto que, de nuevo, podemos vincular al nivel de "rigidez" ausente en nuestro estudio en relación a la capacidad del varón de infligir violencia psicológica. Precisamente, el exceso de la estimación propia u orgullo, en tanto en cuanto les hace valorar sus pensamientos o ideas por encima de las de los demás, podría actuar como desencadenante potencial de comportamientos violentos. A la vista de estos hallazgos nos gustaría resaltar la relevancia que alcanza el mundo emocional en las relaciones interpersonales de los sujetos durante la juventud así como aquellos testimonios que constatan la presencia de relaciones más felices por parte de los individuos que saben percibir, identificar y expresar las emociones (Fitness, 2001). En esta dirección, el presente estudio apuesta por la integración en el ámbito educativo de actuaciones dirigidas a prevenir la conflictividad en las relaciones de pareja a través de la implementación de programas basados en el entrenamiento de competencias emocionales que permitan introducir cambios de actitud y comportamientos saludables en relación a la pareja (Blázquez, Moreno y García- Baamonde, 2009). 227

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